Mi abuelito se jugaba mucho con migo. Me decía cabeza e gallo, Juan Prisco y otros nombres que me cuestan recordar. Cuando yo tenía 6 años le dio un ataque de COVID letal pero fue un fuerte y sobrevivió y eso que estuvo al borde de la muerte. Me llevaba a comer… y a un bar. Pero lo importante es recordar que nos amaba a todos. Gracias por leer❤️
Recuerdos
Palabras, anécdotas y fotos de quienes lo quisieron.
Mi abuelito se jugaba mucho con migo. Me decía cabeza e gallo, Juan Prisco y otros nombres que me cuestan recordar. Cuando yo tenía 6 años le dio un ataque de COVID letal pero fue un fuerte y sobrevivió y eso que estuvo al borde de la muerte. Me llevaba a comer… y a un bar. Pero lo importante es recordar que nos amaba a todos. Gracias por leer❤️
A Orlando Ruiz lo conocí a través de la familia, en una etapa de su vida posterior a sus mejores años. No compartí con él aquellos tiempos de mayores éxitos y realizaciones. Sin embargo, quizás la vida me dio un privilegio diferente: conocer al hombre cuando ya no eran los logros ni las circunstancias los que hablaban por él, sino su verdadera esencia.
Con el tiempo, aquel vínculo familiar se convirtió en algo propio. Orlando se convirtió en mi amigo. Un amigo de los que se tienen pocos en la vida.
Fue, ante todo, un hombre profundamente entregado a su familia. La vida lo golpeó con una dureza extraordinaria. Sufrió un derrame cerebral y, años después, tuvo que enfrentar la pérdida de Dalis y de Alejandro....Y, sin embargo, nunca bajó la guardia. Tomó a Sabrina y Pamela como sus hijas...con todo, pues
Fue un hombre de principios firmes, fiel a sus convicciones políticas, un gran intelectual y un extraordinario conversador. Podíamos coincidir o discrepar, pero siempre había detrás de sus palabras conocimiento, argumentos y convicción. Era, en toda la extensión de la expresión, un hombre a carta cabal Ttuve el privilegio de compartir con Orlando cuando su situación económica ya no era la de otros tiempos. Y hay momentos de la vida que tienen la particularidad de revelar quién es quién. Cuando disminuyen los recursos, desaparecen algunas personas y permanecen otras. Ahí quedan quienes realmente valoran al hombre y no sus circunstancias.
Yo tuve el honor de estar allí.
Y hoy entiendo que eso también fue un regalo para mí, porque pude conocer a Orlando desde un lugar mucho más humano: sin apariencias, sin intereses y sin necesidad de demostrar nada.
Me quedo con nuestras conversaciones, con su inteligencia, con la firmeza de sus principios, con su amor incondicional por la familia y con la dignidad con la que enfrentó tantas pruebas.
La vida hizo que nos conociéramos por un vínculo familiar. La amistad hizo que ese vínculo ya no necesitara ninguna explicación.
Qué gran honor haber compartido parte del camino contigo, Orlando Ruiz.
Orlando, no solo fue mi amigo, fue mi compadre, fue un padre, un abuelo, un hermano, fue una persona demasiado importante en mi vida y la de mi familia en los últimos 5 años, con el vi toda la eliminatoria del mundial de fútbol, vimos juntos a la Guaira ganar otra vez en el Béisbol Venezolano y juntos vimos como ganaban la serie del Caribe, estuvimos el 28 de julio de 2024 viendo como Venezuela le mostró al mundo como se robaban unas elecciones, hicimos hallacas juntos, y compartimos muchas tertulias musicales y hablábamos de música, literatura, historia, geopolítica, poemas, cine, radio y comedia. Me contó muchas anécdotas y se burlaba de sus amigos de manera jocosa, mi misión era siempre sacarle una sonrisa incluso cuando se sentía mal o estaba de mal humor. No saben cómo he sentido su despedida jamás pensé que me hiciera tanta falta, no pude hablar con el durante el último año sino una sola vez, el 4 o 5 de enero, después de ahí, solo me enteraba de sus andanzas en Trujillo, sus juegos de ludo y su comedera por su familia. Gracias a la vida por ponerme a este personaje, la biblia del béisbol, de la historia de Venezuela y de otras tierras... Gracias Orlando Ruiz jamás te olvidaré fuiste otro papá para mí.
30 y 31 de diciembre de 2019, un honor y un placer que nos pudieramos encontrar nuevamente. Tio querido siempre te recordaré