Retrato de Orlando Antonio Ruiz Rojas
Orlando, “El Ovejo”
Ilustración de El Ovejo: una oveja de lana azul con monóculo

En memoria de

Orlando Antonio
Ruiz Rojas

Poeta y profesor venezolano

31 de octubre de 1942 — 15 de septiembre de 2026

Notable de la Docencia Trujillana

Su vida

Orlando fue profesor de historia, político y director de nutrición. Escribía poesía y la compartía en Facebook, donde también era un comentador habilidoso.

Nació el 31 de octubre de 1942 en el estado Lara. Fue el octavo hijo de Juana Ramona Rojas y Antonio Ramón Ruiz Pereira, “llaneros de pura cepa”. Tenía siete años cuando el terremoto de El Tocuyo lo sorprendió patinando en la casa de la calle Comercio. Después la familia se mudó a Barquisimeto, donde militó de joven en Acción Democrática hasta la primera división del partido. Aunque vivió más de medio siglo en Trujillo, siempre se dijo guaro.

El 30 de septiembre de 1970 llegó a Trujillo con Carlos Quero, que venía a dirigir el Liceo Cristóbal Mendoza. Dos días después, como jurado de un examen de reparación, vio entrar al salón a una muchacha de vestido vino tinto: “Supe entonces que mi destino estaba sellado”. Era Dalys. De Trujillo escribiría años más tarde: “me diste un hogar, una esposa, seis hijos, cuatro nietos y una vida”.

Fue profesor de liceo y compañero de luchas del magisterio. Edgard Bazán venía a buscarlo gritándole desde la calle: “ovejo, ovejo, sal del corral”. Le decían “El Ovejo”, por sus cabellos enchurruscados, y también “Chichi”.

En octubre de 1999 sufrió un ACV que lo obligó a pasar más de dos meses en su querida Barquisimeto. Entre 2019 y 2025 vivió en Bogotá con sus tres hijas, Dajhary, Sabrina y Pamela, y sus nietos Alejandro Mathías y Alondra. Desde allá escribió: “TE AÑORO TRUJILLO”.

Fue padre de seis hijos (Jorge Rafael, Alejandro, Fernando, Dajhary, Sabrina y Pamela) y abuelo de cinco nietos. Enviudó de Dalys en 2009 y en 2012 perdió a su hijo Alejandro. Falleció el 15 de septiembre de 2026, a los 83 años.

Sus escritos más queridos

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Familia

Te quiero, hermana

Hoy me desperte mas alegre que de costumbre; ayer, en la noche o en la madrugada, no se, cuando estaba en brazos de Morfeo me visito mi hermana Nilda; la mas complice de las tias Ruiz Rojas, fe de ello pueden darla todos los sobrinos biologicos o no, a quienes Nilda protegia, tal como una gallina acoge bajo sus amorosas alas a sus polluelos. En su afan protector la complicidad de mi hermana tocaba a veces la alcahueteria, sin que por ello, los padres afectados nos molestasemos. Nilda, como siempre desbordaba optimismo y seguridad contagiantes. Me dijo, en un tono que era mas una orden que un consejo: Chichi deja de preocuparte por Dajhary, ella esta en buenas manos. TE QUIERO HERMANA!

Familia

Bendíceme, viejo

Hoy se cumplen diecinueve años de la partida de mi padre Antonio Ramón Ruiz Pereira,, llanero de nacimiento y larense por adopción, ya que la mayor parte de su larga y productifera vida, transcurrio en el estado Lara,en una ocasión me contó, que siendo zagaletón, un tio suyo,jorge Pereira, quizo llevarselo a la isla de Trinidad donde había fundado un colegio, cuestión a lo que mis abuelos se opusieron,decisión de la que estoy muy agradecido, algunas cosas estan destinadas ha suceder, lo que confirma que la existencia es un azar. Fue Antonio un guerrero indoblegable asiduo lector y sobre todo un excelente padre. Bendíceme viejo.

Familia

Hoaay, de cumpleaños, una persona, quizas, la más parecida fisicamente a mi madre Juana Ramona Rojas de Ruiz, y como ella poseedora de un alto sentido familiar y humano, pero a diferencia de ella ha construido alrededor de su personalidad un muro de dureza y a veces de rudeza porque acaso piensa que expresar las emociones y la sensibilidades a sus semejantes mas cercanos es un signo de debilidad. Te amamos Andrea.

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Los recuerdos más queridos

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A Orlando Ruiz lo conocí a través de la familia, en una etapa de su vida posterior a sus mejores años. No compartí con él aquellos tiempos de mayores éxitos y realizaciones. Sin embargo, quizás la vida me dio un privilegio diferente: conocer al hombre cuando ya no eran los logros ni las circunstancias los que hablaban por él, sino su verdadera esencia.

Con el tiempo, aquel vínculo familiar se convirtió en algo propio. Orlando se convirtió en mi amigo. Un amigo de los que se tienen pocos en la vida.

Fue, ante todo, un hombre profundamente entregado a su familia. La vida lo golpeó con una dureza extraordinaria. Sufrió un derrame cerebral y, años después, tuvo que enfrentar la pérdida de Dalis y de Alejandro....Y, sin embargo, nunca bajó la guardia. Tomó a Sabrina y Pamela como sus hijas...con todo, pues

Fue un hombre de principios firmes, fiel a sus convicciones políticas, un gran intelectual y un extraordinario conversador. Podíamos coincidir o discrepar, pero siempre había detrás de sus palabras conocimiento, argumentos y convicción. Era, en toda la extensión de la expresión, un hombre a carta cabal Ttuve el privilegio de compartir con Orlando cuando su situación económica ya no era la de otros tiempos. Y hay momentos de la vida que tienen la particularidad de revelar quién es quién. Cuando disminuyen los recursos, desaparecen algunas personas y permanecen otras. Ahí quedan quienes realmente valoran al hombre y no sus circunstancias.

Yo tuve el honor de estar allí.

Y hoy entiendo que eso también fue un regalo para mí, porque pude conocer a Orlando desde un lugar mucho más humano: sin apariencias, sin intereses y sin necesidad de demostrar nada.

Me quedo con nuestras conversaciones, con su inteligencia, con la firmeza de sus principios, con su amor incondicional por la familia y con la dignidad con la que enfrentó tantas pruebas.

La vida hizo que nos conociéramos por un vínculo familiar. La amistad hizo que ese vínculo ya no necesitara ninguna explicación.

Qué gran honor haber compartido parte del camino contigo, Orlando Ruiz.

Orlando, no solo fue mi amigo, fue mi compadre, fue un padre, un abuelo, un hermano, fue una persona demasiado importante en mi vida y la de mi familia en los últimos 5 años, con el vi toda la eliminatoria del mundial de fútbol, vimos juntos a la Guaira ganar otra vez en el Béisbol Venezolano y juntos vimos como ganaban la serie del Caribe, estuvimos el 28 de julio de 2024 viendo como Venezuela le mostró al mundo como se robaban unas elecciones, hicimos hallacas juntos, y compartimos muchas tertulias musicales y hablábamos de música, literatura, historia, geopolítica, poemas, cine, radio y comedia. Me contó muchas anécdotas y se burlaba de sus amigos de manera jocosa, mi misión era siempre sacarle una sonrisa incluso cuando se sentía mal o estaba de mal humor. No saben cómo he sentido su despedida jamás pensé que me hiciera tanta falta, no pude hablar con el durante el último año sino una sola vez, el 4 o 5 de enero, después de ahí, solo me enteraba de sus andanzas en Trujillo, sus juegos de ludo y su comedera por su familia. Gracias a la vida por ponerme a este personaje, la biblia del béisbol, de la historia de Venezuela y de otras tierras... Gracias Orlando Ruiz jamás te olvidaré fuiste otro papá para mí.

René Silva · Amigo

30 y 31 de diciembre de 2019, un honor y un placer que nos pudieramos encontrar nuevamente. Tio querido siempre te recordaré

Mi abuelito se jugaba mucho con migo. Me decía cabeza e gallo, Juan Prisco y otros nombres que me cuestan recordar. Cuando yo tenía 6 años le dio un ataque de COVID letal pero fue un fuerte y sobrevivió y eso que estuvo al borde de la muerte. Me llevaba a comer… y a un bar. Pero lo importante es recordar que nos amaba a todos. Gracias por leer❤️

Mi abuelito se jugaba mucho con migo. Me decía cabeza e gallo, Juan Prisco y otros nombres que me cuestan recordar. Cuando yo tenía 6 años le dio un ataque de COVID letal pero fue un fuerte y sobrevivió y eso que estuvo al borde de la muerte. Me llevaba a comer… y a un bar. Pero lo importante es recordar que nos amaba a todos. Gracias por leer❤️

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