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Jorge Rafael Ruiz Rojas

Hermano · falleció en 1971

Mi hermano Jorge

Mi hermano Jorge, una persona emprendedora, con gran trabador, con gran visión mercantil y a la vez alegre y divertido, sus pasatiempos preferidos además del beisbol fueron los gallos, la cacería y los toros coleados. pasatiempos y deportes que practicó, incluso estuvo representando al Edo. Lara en un nacional de toros coleados realizado en Caracas en los años sesenta del siglo pasado, fué un lider en la familia y fuera de ella.

Medio siglo en el valle de los Mukas

30 de Septiembre 2020, medio siglo de mi llegada al valle de los Mukas. Conocí Trujillo 13 años antes en unas cortas vacaciones en compañía de mis hermanos Omar, Hernán, Jorge y su esposa Egilda, un viaje que partiendo de Barquisimeto nos habia llevado a Cúcuta. de regreso habiamos pernoctando en Mérida, Valera y por ultimo Trujillo.Esta vez vengo acompañando a Carlos Quero, llegamos a eso de las tres de la tarde, un cielo neblinoso y una lluvia menuda nos dan la bienvenida, de inmediato nos fuimos al Liceo Cristobal Mendoza, institución a la cual Carlos Quero venía a dirigir, varios profesores nos recibieron, entre ellos Hugo Carrillo, Guillermo Salas, Candelario Morales y Mister William Hackett, un piel de ebano conversador y simpático. con quien posteriormente entablé una maravillosa amistad. En hrasde la noche, visitamos la residencia del prof. Carrillo y su esposa Carmen, atendiendo a una invitación hecha por ellos.Finalizamos el día degustando unos sabrosoa pollos en el Miranday en compañía de Mister Willian, Hugo Carrillo su esposa y Melitón Azuaje. Dos días después, el 02 de octubre acudo como jurado examinador a una prueba de reparación de la asignatura Geografia e historia de Venezuela, 3er año. Extrañamente los alumnos acuden sin el uniforme reglamentario, el prof de la asignatura es Adrián Suárez, un tachirense tímido, buena gente y de gran profundidad intelectual. Al entrar al salón una chica resalta, blanca,alta y esbelta, una negra cabellera que sobrepasa su fina cintura, unos ojos de tamarindo, llenos de luz, como para un sueño, una nariz celeste, unos labios ligeramente gruesos, un bello cuello de cisne, una pícara sonrisa que presagiaba tantas cosas, llevaba un corto vestido vino tinto que amenazaba llegar a las rodillas que dejaba al descubierto un par der niveas piernas. En el transcuso del examen me acerqué a ella en par de oportunidades con la intención de preguntarle si tenía alguna dificultad, pero fue tal el impacto que había producido en mi, era tal mi turbación que apenas pude hablarle. Supe entonces que mi destino estaba sellado y que me era imposible escapar de el, Ese fue mi primer encuentro co Dalys

El terremoto de El Tocuyo

Hoy se cumplen setenta años del terremoto del Tocuyo, una terrible experiencia que viví cuando apenas contaba con siete años de edad, vivíamos los Ruiz Rojas en la calle Comercio de esa colonial ciudad, recuerdo que eran pasadas las 4:00 p.m. cuando se sintió el fuerte temblor, yo me encontraba patinando por toda la casa, pues estaba afiebrado con unos patines que recién mi hermano Jorge me había traído de Barquisimeto, fue tal el desconcierto que se produjo, que la señora Bertha, quien ayudaba a mi madre en las labores de la casa, salió desnuda del baño. Yo en mi inocencia le pregunté a mi madre: Mamá, es que el mundo se está acabando?
Era una tarde calurosa y extrañamente cuando se calmó el sismo comenzó a caer una tenue lluvia. Nuestra casa, que por cierto era inmensa no sufrió daños considerables, no obstante, nos trasladamos al enorme estacionamiento del ministerio de sanidad, organismo para el cual trabajaba mi padre. Allí permanecimos viviendo en una especie de carpas durante varios días junto a otras familias de trabajadores del mismo ministerio; recuerdo que en uno de esos días mi hermano Hernán y yo nos convertimos en una especie de exploradores entrando y curioseando en las casas aledañas al ministerio, en una de ellas Hernan se consiguió un billete de 20 Bolívares los cuales eran una fortuna para un niño en aquella época. Allí permanecimos hasta que mis padres decidieron que debíamos trasladarnos a la ciudad de Barquisimeto.