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Ah, la vejez

Los extremos se tocan, cuando llegamos a viejos, no importa para nada la condición social o intelectual, comenzamos a comportarnos fisiológicamente y mentalmente como niños.nos contentamos con pequeñas cosas,cualquier tontería nos saca de concentración, a menudo pillamos una rabieta,hacemos trastadas como ellos y como ellos nos oponemos con vehemencia a que nos corrijan y en nuestro caso lo consideramos un insulto, cuando los observamos jugando quisieramos participar en sua juegos, pero ni ellos, ni nuestra condición fisica nos lo permiten. AH LA VEJEZ.

Orlando Antonio Ruiz Rojas · 20 de agosto de 2020

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